El programa avanza por fases encadenadas: primero se aprende a mirar, después a medir y finalmente a representar. Cada etapa tiene una duración estimada y un entregable concreto que se revisa antes de pasar a la siguiente.
Semanas 1 a 3
Se trabaja con planos impresos de un fragmento urbano real. El objetivo es identificar trama viaria, huella edificada y vacíos antes de dibujar nada. Al cierre se entrega una lámina anotada con tres capas superpuestas a lápiz.
Semanas 4 a 6
Se eligen tres calles comparables y se documentan siempre a la misma hora, con distancia focal fija. El archivo resultante permite comparar toldos, rótulos y ritmos de huecos sin que la luz introduzca ruido en la lectura.
Semanas 7 a 9
Taller de dibujo sin instrumentos. Se mide con el lápiz extendido, se trasladan relaciones al papel como marcas sueltas y solo después se trazan las líneas. El punto de fuga se estima a ojo y se corrige al final.
Semanas 10 a 12
Se reúnen las capas, las fotografías y los bocetos en una única pieza de análisis. Aquí aparecen las tensiones del fragmento estudiado: patios repetidos, chaflanes discontinuos, bordes que no cierran.
Semanas 13 a 14
El material se ordena en el archivo digital del campus con criterios de nomenclatura comunes. La revisión final compara el punto de partida con la entrega y señala qué decisiones gráficas conviene repetir en el siguiente ciclo.
Las fases no se solapan: cada entregable se revisa antes de abrir la siguiente. Si una etapa se alarga, el calendario se ajusta en lugar de comprimir el trabajo de análisis.
Para dudas sobre plazos o materiales, escribir a info@veriucentralpark.com o llamar al +52 62 7977 7877.
Orden de trabajo
Cada programa de Veriucentralpark sigue la misma secuencia, aunque el contenido cambie. Primero se define qué espacio se va a mirar, después se documenta, luego se dibuja y al final se archiva. Los tiempos son flexibles, pero el orden no: saltarse la fase de análisis suele notarse en los bocetos y en las fotografías.
Se revisa qué zona, calle o tipología interesa y con qué técnica se quiere trabajar. De ahí sale un encargo concreto: un fragmento de ensanche, tres fachadas comerciales o una esquina para resolver a mano alzada. Sin este paso, los ejercicios quedan genéricos.
Recorrido a pie con cuaderno y cámara. Se anotan alturas relativas, ritmos de huecos, materiales de fachada y horarios de luz. Las fotografías se disparan con distancia focal fija para que después se puedan comparar entre sí.
El material recogido se separa en capas: trama viaria, huella edificada y vacíos. Sobre esa base se dibujan esquemas de proporción y se marcan los patrones que se repiten. Aquí es donde suelen aparecer las preguntas que guían el resto del trabajo.
Con los datos ya ordenados se pasa al dibujo: perspectiva a mano alzada, planta esquemática o ilustración de detalle. Se trabaja primero en papel y solo después en tableta, para no perder la relación táctil con la escala real.
Cada pieza se corrige en sesión abierta y se incorpora a la galería digital junto con sus notas de campo. El archivo queda disponible para consultas posteriores y sirve como referencia para los siguientes recorridos.
Antes de empezar conviene revisar los recursos de consulta y, si hay dudas sobre el encargo, escribir a contacto.